|
RAZA:
GRAND ANGLO FRANCES TRICOLEUR
CARACTERÍSTICAS:
Elegante,
musculoso, cazador apasionado, con el viento
muy desarrollado, el rápido y potente
Anglo-Francés, de lustroso pelaje, es el
protagonista canino de las monterías
francesas. Desciende del perro del Alto
Poitou (Poitevin), hoy prácticamente
desaparecido, que constituía, en los
gloriosos tiempos en que este tipo de caza
era el pasatiempo favorito de reyes y
señores, la base de las grandes jaurías para
la caza del corzo y el ciervo. El Gran
Anglo-Francés destaca en las monterías
contra el jabalí e incluso penetra mejor en
la maleza que el Foxhound, que le ha
transmitido una agresividad que no tienen
los demás perros de caza a la carrera
franceses. El Anglo-Francés, de gran tamaño,
posee una silueta con casta y es un cazador
sin igual, que une las condiciones de
rapidez y resistencia del Foxhound a
virtudes típicamente francesas de tenacidad
y coraje.
Perro de
jauría, soporta mal la soledad y pretender
convertirlo en perro de compañía sería
hacerlo desgraciado, ya que al ser un
robusto atleta no puede prescindir del
ejercicio.
El
Anglo-Francés de talla media (40-50 cm),
buscado por su gran rapidez, desciende de
otros perros franceses de talla media, como
el Petit Bleu de Gascogne, el Petit Gascon-Saintongeois
y el Porcelaine, cruzados con el Harrier
inglés.
El Pequeño
Anglo-Francés, cuya talla no sobrepasa los
50 cm, es también resultado del cruce de los
mismos perros con los Beagle y los Harrier
ingleses.
HISTORIA:
Para
preservar la pureza de la raza de los
Poitevinos, los criadores franceses
incurrieron en el error de practicar
demasiados cruces consanguíneos, cuyas
nefastas consecuencias se hicieron sentir
durante bastante años. Muchos de estos
perros padecían abundantes hemorragias
nasales, dolencia prácticamente mortal; les
faltaba rapidez y no tenían suficiente
resistencia para acorralar la caza. Para
salvar de la extinción a este perro de
categoría se decidió infundirle sangre del
Foxhound inglés. De esta manera se obtuvo el
Gran Anglo-Francés, rápido y resistente, que
ha conservado de sus antepasados poitevinos
¡a inteligencia y el viento de los perros de
rastreo franceses.
CONSEJOS
ÚTILES:
Debe vacunársele contra la rabia y la
leptospirosis. Está particularmente expuesto
a esta última enfermedad, transmitida por la
orina de los roedores. Durante la época de
caza, en la que recorre una media de 80 a
100 km diarios, necesita una alimentación
muy nutritiva y poce voluminosa. Después de
la caza hay que protegerlo del frió y la
humedad, y examinar cuidadosámente su pelaje
y los pulpejos para detectar heridas o
parásitos. No es necesario bañar a los
perros de jauria que se limpian el pelo.
Resérvese el cepillado para los ejemplares
que vayan a presentarse en exposiciones
caninas.
LA CAZA DE
MONTERÍA:
La
caza de montería -durante la cual los perros
rastrean la caza de pelo valiéndose de su
olfato, la señalan por sus ladridos y la
acorralan hasta la llegada de los cazadores,
que la rematan- se practicaba en Europa
desde la edad antigua.
Las
tradiciones y complejos ceremoniales que la
rodeaban en la época feudal se describen en
una obra de Henri de Vergy del siglo XIV; El
libro del rey Modus y la reina Ratio. Sin
embargo, fueron los Borbones, y en especial
Luis XIV, quienes fijaron definitivamente
las reglas y ritos de la montería. Y fue el
Rey Sol quien mandó componer los motivos de
las fanfarrias, todavía en vigor, que
subrayan las diferentes fases de la caza.
A fines del
siglo XVIII, la moda inglesa influyó en el
equipo de los monteros. A ella se debe el
aligeramiento de los atuendos y arreos de
las monturas, la participación en la caza
del caballo pura sangre y, sobre todo, del
perro de jauría moderno, como el
Anglo-Francés.
En Francia se
continúa todavía matando el ciervo acosado
por los perros, mientras que las trompas
emiten el alalí o toque de acoso. El cazador
recibe del montero de caza la pata delantera
del ciervo y los perros se disputan las
entrañas. En Inglaterra, este aspecto
sangriento de la caza fue abolido por un
decreto real: la batida termina en el
momento que los perros alcanzan al ciervo.
Los monteros llaman entonces a la jauría y
el ciervo recobra su libertad. En la caza
del zorro, la alimaña es igualmente
indultada. Tan sólo se pretende que los
caballeros mantengan el mismo ritmo que la
jauría y franqueen todos los obstáculos que
se les presenten.
En España, la
montería goza de antiquísima tradición, como
demuestra el Libro de la Montería, debido al
rey de Castilla Alfonso XI (1311-1350). Una
pieza que reviste especial atractivo para
los monteros españoles es el jabalí, que se
suele cazar a la batida. Los monteros ocupan
sus puestos y es la rehala, a cuyo cargo van
los ojeadores, la que ataca a la fiera. Si
escapa del acoso de los perros, los
monteros, desde sus puestos, tratan de darle
muerte. Una vez abatida la pieza, parte de
la carne se distribuye entre los perros de
la jauría que han participado en el acoso,
para que con tal incentivo adquieran mayor
acometividad contra su presa.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Ante
cualquier duda, no deje de consultar a su
Veterinario de confianza.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Fuente:
wikipedia y mundoperrso.com |