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CONSEJOS PARA ENSEÑAR A PASEAR CON UN PERRO
Causa y
efecto
Al igual que
le explicará cualquier libro dedicado al
adiestramiento, los perros tiran de la
correa por distintas razones: entusiasmo por
llegar al parque, seguir un rastro, querer
llevar a su propietario a distintos lugares,
inseguridad y querer llegar a sitios seguros
lo antes posible... Algunos estiran sólo
porque tienen algo contra lo que estirar: la
presión del collar invita a la
contrapresión, y al final todo se convierte
en una batalla de fuerza por la simple
razón, en primer lugar, de que el perro
lleva una correa puesta.
Algunos de estos perros pasean tranquila y
alegremente al lado de su propietario si no
llevan una correa puesta, pero hay lugares
donde no se puede evitar ir sin la correa
(por razones legales o de seguridad), y aquí
empiezan los problemas.
Algunos perros empiezan a tirar cuando
quieren conocer a otros perros. Si les
mantenemos sujetos pueden acabar frustrados,
y si se frustran pueden empezar a enfadarse,
especialmente porque se vuelen más
competitivos cuando empiezan a crecer. Así,
podemos acabar teniendo un perro agresivo y
excitable, sencillamente porque nunca fue
socializado correctamente ni se le enseñó a
pasear tranquilamente con una correa puesta.
Se necesita ayuda
Un buen
adiestrador tiene un conjunto de ideas,
técnicas y utensilios para enseñar al perro
a pasear con la correa puesta de entre los
que escogerá el método más adecuado. Pero
esto sólo sucede después de que el
propietario haya acudido a un buen
adiestrador para obtener ayuda. Muchos
propietarios no llegan tan lejos: algunos
simplemente dejan que el problema perdure,
no hacen nada por solucionarlo o se deshacen
del perro para, frecuentemente, repetir
todos estos problemas con su próxima
mascota.
Como por arte de magia...
Apolo supone
un típico ejemplo de un perro que tira
fuerte de la correa. Queríamos probar un
nuevo ronzal llamado Gentle Leader. Lo que
obtuvimos al poner el Gentle Leader a Apolo
fue una de esas transformaciones totales que
se dan en ocasiones en algunos perros cuando
sienten sus efectos: sencillamente, dejó de
tirar de la correa y se tranquilizó. Se
sentaba o se quedaba quieto de pie, nos
prestaba atención y estaba atento a lo que
sucedía a su alrededor. No intentaba ir a
ningún sitio a no ser que le condujéramos, y
en tal caso trotaba a nuestro lado como si
nunca hubiera tirado de la correa en su
vida.
Nosotros mismos seriamos los primeros en
decir que esto era bastante raro, ya que a
la mayoría de los perros les lleva algunos
minutos acostumbrarse a llevar puesto el
Gentle Leader, y algunos intentan quitárselo
con la pata durante un rato antes de
tranquilizarse. De hecho, siempre advertimos
a los propietarios que se esperen alguna
protesta mientras prueban cosas nuevas con
su perro. Suele suceder que cuanto más se
rebela un perro al principio, mejor lo acaba
aceptando. Pero Apolo pareció tomarse el
llevar puesto el Gentle Leader sencillamente
como otra de las cosas de entre el surtido
de las experiencias de la vida. Ahora veía
la vida de otra forma y con nosotros, en
lugar de a pesar de nosotros.
¿Cómo funciona?
Todo había
parecido tan fácil que casi daba un poco de
vergüenza. Nos preguntamos, como hacemos
frecuentemente, qué clase de loco era el que
esperó, en los primeros tiempos, que los
perros fueran paseados y adiestrados con un
collar y no con un ronzal, cuando funciona
tan bien con otros animales muy fuertes.
Quienquiera que fuera hizo que la vida
resultara mas difícil para los adiestradores
caninos y los propietarios de perros.
Y, ¿cómo y porqué funcionó el Gentle Leader
en el caso de Apolo?: como siempre, parecía
deberse a la combinación de su triple
efecto:
1.Debido al lazo que rodea al hocico, el
Gentle Leader controlaba y dirigía la cabeza
de Apolo de la misa forma que hace cualquier
otro ronzal con los caballos, toros, cabras,
camellos, etc. Esto proporciona un grado de
control mucho mejor y prácticamente no es
necesario hacer fuerza en comparación con
intentar dirigir, pasear o adiestrar a un
perro con una correa y un collar. Algunos
perros, como Apolo, parecen notar que son
dirigidos y que no pueden tirar cuando
llevan puesto un ronzal, por lo que dejan de
intentarlo de inmediato. En el caso de
otros, ya no hay nada en contra de lo que
tirar en comparación con el batallar contra
un collar o una cadena estranguladora (de
castigo), por lo que el concepto de que la
presión invita a la contrapresión se
elimina. Para ser sincero, a la mayoría de
los perros les lleva un rato acostumbrarse a
la sensación de llevar algo puesto en la
cara y al tener que renunciar a su capacidad
de ir tirando. Pero normalmente solo es
cuestión de unos momentos, y el proceso de
aceptación puede acelerarse con una actitud
positiva de recompensa y a la asociación
entre llevar puesto el ronzal y la
expectativa de recibir premios.
2.La presión alrededor del morro provocada
por el cómodo ajuste del lazo del hocico
probablemente también tuvo un efecto
psicológico canino natural sobre Apolo, como
sucede en el caso de la mayoría de los
perros que llevan puesto uno. Provoca una
típica respuesta de relajación del mismo
tipo que se da cuando los perros y los lobos
cogen suavemente con la boca el hocico de
los miembros jóvenes de su manada, o cuando
los animales subordinados presentan su
hocico para que un miembro de la manada de
mayor edad o estatus lo coja con la boca.
También se cree que el lazo que rodea al
hocico ejerce presión sobre punto de
acupresión de la cara del perro, estimulando
una respuesta natural de relajación.
3.El aro especial en forma de "D" doble del
Gentle Leader, colocado cuidadosamente por
encima de la nuez de Apolo, transfería, sin
causar dolor, parte de la tensión a la nuca
cuando intentaba tirar de la correa. Esto
estimulaba una segunda respuesta de
relajación natural que comienza en la etapa
de cachorro: un cachorro se relaja
automáticamente si su madre (o una persona)
le cogen de la piel de la nuca, de forma que
pueda ser transportado rápida y eficazmente,
sin revolverse, quizás para alejarle de un
peligro. Esta respuesta innata se mantiene,
en cierto grado, en la mayoría de los perros
adultos, como pasaba en el caso de Apolo, y
ayudaba también a tranquilizarle. Con estos
efectos naturales, que se pueden conseguir,
sencillamente, poniendo al animal el Gentle
Leader, no es sorprendente que un perro
desobediente o uno que tira de la correa
suela autocorregirse con este ronzal y se
vuelva tranquilo y fácil de pasear al cabo
de minutos (o, en este caso de segundos) de
llevarlo puesto. Como mostró Apolo, el
adiestramiento se convierte entonces en algo
menos amedrentador, ya que el perro está más
tranquilo y el propietario puede comunicarse
mejor con él y motivar al animal. El Gentle
Leader es también muy útil para el
tratamiento de problemas del comportamiento
más específicos, como la agresividad hacia
otros perros.
Fuente: mundoanimalia.com
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