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CÓMO EDUCAR A UN PERRO SIN CASTIGARLO
¿De verdad
hace falta el castigo para adiestrar a un
perro?
Los
adiestradores tradicionales hasta hoy en día
siguen utilizando el castigo como
herramienta para adiestrar a un perro.
Suelen utilizar todo un abanico de acciones
como tirones de la correa, gritos,
zarandeos, empujones, etc. porque piensan
que es la mejor manera de conseguir que el
perro les escuche. Piensan que es la única
forma de obtener el respeto del perro y
conseguir el comportamiento deseado.
La definición
del castigo es una acción o suceso
desagradable del adiestrador que acompaña un
comportamiento que realiza el perro, y que
hace que dicho comportamiento desaparezca o
disminuya en frecuencia. Así se disminuye la
probabilidad de que el comportamiento que se
ha corregido (castigado) se repita en el
futuro.
¿Pero de
verdad es necesario? ¿Hace falta un castigo
para conseguir que nuestro perro nos escuche
y haga lo que le pedimos?
Hoy en día
todo un abanico de adiestradores desafía
esta vieja idea y la rechazan. Eso de que
"la letra con sangre entra" ya no se aplica
ni a nuestros hijos, ni a nuestros perros.
En efecto debemos recordar que los perros
por regla general, igual que los niños
quieren que estemos contentos con ellos.
Quieren hacerlo bien y agradar. Somos lo más
importante para ellos y la única razón de
por que hacen las cosas de su manera es
porque no han entendido todavía que es
exactamente lo que queremos de ellos.
Es verdad que
a veces el castigo puede ayudar a controlar
un comportamiento, pero realmente no enseña
nada al perro, solo le hace reprimir, por
miedo, un cierto comportamiento y lo que es
peor, tu perro no estará dispuesto a
aprender cosas nuevas.
¿Quién
aprenderá mejor? ¿Un perro que este
esperando las sesiones de entrenamiento con
ansia ya que es divertido complacerte o un
perro que sabe que en cuanto se equivoque lo
van a castigar?
Si el perro
se divierte y quiere complacernos aprenderá
mucho mas rápido, que si esta temeroso de
hacer algo mal y ser castigado. Y hay una
cosa que siempre hay que tener presente, es
que cuando castigamos a nuestro perro le
"perdemos" un poco, porque pierde la
confianza en nosotros. En la mayoría de los
casos el castigo solo sirve más para aliviar
el estrés y la frustración del dueño. Desde
luego, sabiendo que los perros responden
mejor al premio que al castigo, hace que el
castigo no sea nada ético.
Karen Pryor
lo explica bien en su libro "¡No lo
mates...enséñale!" cuando analiza los pros y
los contras del adiestramiento tradicional.
El castigo parece muchas veces la única
forma de hacer entender a nuestro perro que
ha hecho algo mal, pero realmente solo
estamos enseñándole a temernos. Si llevamos
a la exageración el pensamiento del
adiestramiento tradicional, el máximo
castigo sería deshacerte de él. Hay formas
muchas mejores de moldear el comportamiento
o corregir un mal hábito de un perro. No nos
equivoquemos, cuando castigamos a nuestro
perro le "perdemos" un poco, porque pierde
la confianza en nosotros.
Karen Pryor
enseña en su libro otra forma de de
educación que consigue cambiar
comportamientos no deseados sin tener que
castigar al perro.
Nos explica
que todos los animales: delfines, leones,
elefantes, etc., aprenden según los mismos
principios: a través de recompensas que
fomentan un comportamiento deseado y eso no
incluye el castigo (a nadie se le ocurriría
castigar a un león por no querer sentarse,
entonces porque lo hacemos con nuestro
perro?). Nuestros perros también aprenden en
positivo y es por eso que tenemos que
excluir el castigo de las herramientas del
adiestramiento.
Sabiendo que
existen métodos positivos, fáciles de
aplicar, que dan mejores y más rápidos
resultados que el método tradicional, la
elección es obvia.
El
adiestramiento positivo además fortalece la
relación entre tú y tu perro creando un lazo
de confianza. Y las sesiones de
adiestramiento se vuelven mucho más
agradables. Es muy importante recordar que
la educación y el adiestramiento tienen que
ser una cosa divertida tanto para ti como
para tu perro. Fuente:i-perros.com
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